martes, 7 de febrero de 2012
Patricia Flores hace una pregunta tonta, la desmiente e intenta justificarse
Siempre pasa lo mismo, cada vez que un político se le pilla con el “carrito de los helados” vienen las excusas y las justificaciones, y como no, la culpa la tienen los diferentes medios que han recogido sus palabras que las “han tergiversado y las han sacado de contexto”, pero las palabras son las palabras y lo que se dice es lo que se dice, y cada cual es muy libre de interpretarlas. Lo que debe de hacer un cargo político es ser más cuidadoso con lo que se dice para no herir la sensibilidad de los ciudadanos y si no es así, lo lógico es que se dedique a otra cosa.
Como indica el periodista digital, ¿”Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema”? Esa fue su pregunta, que debería haber sido contrarrestada con esta otra: ¿Tiene sentido que Patricia Flores sea la viceconsejera de Asistencia Sanitaria madrileña? Pues, evidentemente, no. Una persona que hace esa pregunta no está capacitada para ser política. Lo que ocurre es que a esa pregunta le puede seguir otra: ¿qué político español está capacitado para su labor? La respuesta también es obvia, basta con ver el estado de las cuentas de las Comunidades Autónomas y del gobierno central.
Patricia Flores debería dedicarse a otra cosa. A calcular el número de ratas, o de gatos o perros callejeros que hay en Madrid, o a meditar sobre el coste de los móviles de los políticos a cargo de los contribuyentes y los supuestos beneficios que les reportan a éstos, pero a la política no. Para ser político en España sólo hace falta una cosa: caerle bien al que manda. El que paga, que es el ciudadano, no cuenta para nada. Llegado el caso, se le mandan cuatro eslóganes, se le cuentan cinco cuentos y se le pide el voto.
Si todas las enfermedades que tuviera que atender la Sanidad pública fueran constipados y similares, no tendría sentido la propia Sanidad pública, que se justifica precisamente por la existencia de esos casos imposibles de atender por la mayoría de los bolsillos particulares. ¿Qué pretenderá hacer esa señora con los enfermos crónicos? Mejor no hacerle esa pregunta, no vaya a ser que estropee más la cosa.
La pregunta, no obstante, está ahí. ¿Qué harían los enfermos crónicos si el sistema no los atendiera?.
La cuestión es que nuestros políticos nos piden el voto, muchos se lo dan, y cuando lo tienen, los políticos que ganan se lo gastan todo. No hay más que ver las cuentas. Y luego no hay dinero para atender a los enfermos.
Desde multitud de foros y redes sociales se pide su dimisión
Recursos solapados
Declaración “irresponsable”
Por otra parte, según informa el diario Püblico, el presidente del Foro Español de Pacientes, Albert Jovell, califica las declaraciones de Flores de “irresponsables”. A su juicio, la viceconsejera ha demostrado “ser muy poco sensible con los pacientes” y tener muy poca capacidad de ponerse en su lugar, “que es lo mínimo que se le pide a un responsable político”. Jovell recuerda “que todos, de una forma u otra, seremos enfermos crónicos en algún momento”.La mayoría de enfermos crónicos son ancianos que reúnen varias patologías, como alzheimer y enfermedad pulmonar, o diabetes e hipertensión, y tienen algún tipo de limitación en el movimiento. Su situación no suele ser de vida o muerte pero necesitan estar ingresados durante semanas o meses o, en el mejor de los casos, necesitan supervisión médica.
Para el secretario general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO, Antonio Cabrera, cuestionar que la sanidad pública atienda de forma gratuita a los enfermos crónicos “es un debate falso. Nadie ha puesto en duda esta asistencia”, insiste. Otra cosa, explica, es que se aborde la mejora de la atención a estos pacientes. “Son necesarios cambios, pero la atención universal es obligatoria”, insistió. Cabrera destaca el compromiso que adquirió el miércoles pasado en el Congreso la ministra de Sanidad, Ana Mato, de crear un nuevo modelo de gestión clínica “que garantice la continuidad asistencial a pacientes crónicos”.
¿Es posible que haya personajes con esta forma de pensar? y encima que estén en puestos de responsabilidad de la Sanidad cobrando un sueldo de nuestros impuestos. Con estos pensamientos no me extraña que se quieran cargar la Sanidad Pública, para ellos los diabéticos debemos ser unos “vividores” a costa de la Sanidad. Alegra, que al menos, una barbaridad como la que esta señora ha dicho despierte reacciones. Pero aún así no dejemos de recordar que el problema es que una señora, que deja probada su ineptitud y falta de sensibilidad de cara a la sociedad, tenga el cargo que tiene.
lunes, 30 de enero de 2012
Los nietos

viernes, 27 de enero de 2012
Garzón y los abogados de Atocha

Quienes vivieron de cerca aquellos días recordarán la máxima tensión que se respiraba en Madrid el 24 de enero de 1977 y siguientes, con un riesgo de involución política permanente. En esa fecha fueron asesinados en un despacho laboralista del Partido Comunista, en la calle de Atocha, Luis Javier Benavides, Ángel Rodríguez, Enrique Valdevira, Javier Sauquillo y Serafín Holgado.
Aquel fue un crimen franquista, realizado por un comando de ultraderecha, cuyos inductores máximos -según los abogados encargados de la acusación particular- no llegaron a sentarse nunca en el banquillo por la lamentable instrucción que hizo del caso el juez Rafael Gómez Chaparro. Anotaba Bonifacio de la Cuadra, en un artículo publicado hace un par de años, que fue el magistrado José Antonio Martín Pallín quien calificó aquel juicio como el primero y el último contra el franquismo, vista la imposibilidad de que la vía judicial abierta por Baltasar Garzón para investigar los crímenes y las desapariciones durante la dictadura contara con el apoyo del ministerio fiscal.
Paradójicamente, un bienio después y el mismo día en que se cumplen 35 años de ese último crimen franquista que marca los albores de la Transición, es el juez Garzón quien se sienta en el banquillo, acusado de prevaricación por un pseudosindicato de ultraderecha y Falange Española de las JONS, organización esta última de las más caracterizadas en la represión franquista durante la Guerra Civil.
Creo, si mal no recuerdo, que fueron 300.000 las personas que asistieron a la manifestación de duelo que se celebró en Madrid con motivo del atentado de la calle de Atocha. Quienes estuvieron presentes no la olvidan por la intensidad, emoción y fervor democrático que se respiró en la masiva convocatoria que colmó la Plaza de Colón.
No hubo gritos entonces, sino un impresionante silencio, aunque todos los concurrentes podrían haber coreado a una sola voz el verso de Paul Eluard que ayer sirvió de lema en el homenaje celebrado en la sede de Comisiones Obreras en memoria de los abogados asesinados: Si el eco de su voz se debilita, pereceremos. Veremos qué hace la justicia con la voz de Baltasar Garzón, sentada hoy en el banquillo.
Fuente: Público.es
Fabra, la prueba viva de la hipocresía

Mientras el Gobierno se encuentra inmerso en una comedia de enredos sobre qué habría que hacer para castigar a los gestores públicos irresponsables, un juez de Castellón citó ayer a juicio al expresidente de esa provincia el conservador Carlos Fabra y le impuso una fianza de 4,2 millones de euros en concepto de responsabilidad civil para hacer frente a sus presuntas fechorías. El caso se remonta a 2003, y por él han desfilado ocho jueces y cuatro fiscales que, por una razón u otra, no habían conseguido llevar a puerto la causa penal. Que Fabra estuviera imputado por cohecho, tráfico de influencias y fraude contra Hacienda no fue ningún obstáculo para que el presidente del PP, Mariano Rajoy, lo calificara de “ciudadano ejemplar” en 2008, un año después de que ganara por cuarta vez consecutiva la presidencia de la Diputación. En más de una ocasión, Fabra, un clásico cacique dotado de una formidable maquinaria electoral clientelista, ha intentado presentar su éxito electoral como una sentencia absolutoria en el terreno judicial, y en esa estrategia de confusión siempre lo ha acompañado la dirección nacional de su partido. El político castellonense constituye –con más fuerza si cabe ahora que ha sido llamado a juicio– la prueba viva de la hipocresía del Gobierno cuando habla de perseguir a los malos gestores públicos. Que se sepa, el PP nunca ha abierto expediente sancionador a Fabra (ni a tantos otros dirigentes imputados por graves delitos). No vale la excusa de que el actual código ético del partido supedite el castigo a la existencia de una sentencia judicial firme; dicho código podría –y debería– modificarse. Rajoy tiene la palabra.
El PP y el ‘honor’ de Camps
El miércoles pasado, nada más conocerse la absolución de Francisco Camps por un jurado popular, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, preguntó a los cuatro vientos quién restituirá el honor del expresident valenciano. Es poco probable que quienes cuestionaban la honorabilidad de Camps antes del juicio vayan a cambiar de parecer después del alud de pruebas y grabaciones bochornosas que se escucharon durante la vista, por más que cinco de los nueve miembros del jurado hayan decidido que el acusado no recibió regalos en virtud de su cargo. Las convicciones democráticas exigen, por supuesto, acatar el fallo, pero ello no implica que haya que compartirlo ni, mucho menos, respetarlo. Durante el juicio quedó en evidencia la calaña de los dirigentes del Govern y el PP valencianos procesados, así como el alcance de la corrupción que impregnó la Administración pública bajo el mandato de Camps. Hay que recordar que este, al dimitir el 20 de julio de 2011, había pactado declararse culpable junto a otros dos imputados en la causa; sin embargo, cambió en el último momento de estrategia y prefirió afrontar un juicio popular, mientras sus dos compañeros, que reconocieron haber recibidos trajes y otros regalos, fueron condenados y pagaron una multa de 9.600 euros. El PP cometería un error al intentar convertir en una victoria política el que cinco conciudadanos de Camps, ya sea por convicción sincera o por simpatía ideológica, lo hayan exonerado en los tribunales. Y si Rajoy comparte con Cospedal la necesidad irrefrenable de que se le restituya el honor al expresident, lo tiene bastante fácil: invítelo a volver al cargo.martes, 4 de octubre de 2011
Desaucio parado en Getafe

Palabras de la Presidenta Aguirre sobre el 15-M:
Los "indignados", los "camorristas" y "pendencieros", "abogan por un principio de democracia directa" bajo el que "se puede esconder un golpe de Estado". Con este discurso radical se ha expresado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que ha aprovechado la presentación del libro de Pedro J. Ramírez El primer naufragio para advertir sobre la peligrosidad del movimiento 15-M.

