La viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, Patricia Flores, ha llamado este lunes al presidente de CERMI, Javier Font, para explicarle “que en ningún momento ha dicho esa frase textual, que se la ha tergiversado”, refiriéndose a sus declaraciones sobre los enfermos crónicos, según ha informado el Gobierno regional en un comunicado.
Siempre pasa lo mismo, cada vez que un político se le pilla con el
“carrito de los helados” vienen las excusas y las justificaciones, y
como no, la culpa la tienen los diferentes medios que han recogido sus
palabras que las “han tergiversado y las han sacado de contexto”,
pero las palabras son las palabras y lo que se dice es lo que se dice, y
cada cual es muy libre de interpretarlas. Lo que debe de hacer un cargo
político es ser más cuidadoso con lo que se dice para no herir la
sensibilidad de los ciudadanos y si no es así, lo lógico es que se
dedique a otra cosa.
Como indica el periodista digital, ¿”Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema”? Esa fue su pregunta, que debería haber sido contrarrestada con esta otra: ¿Tiene sentido que Patricia Flores sea la viceconsejera de Asistencia Sanitaria madrileña?
Pues, evidentemente, no. Una persona que hace esa pregunta no está
capacitada para ser política. Lo que ocurre es que a esa pregunta le
puede seguir otra: ¿qué político español está capacitado para su labor? La respuesta también es obvia, basta con ver el estado de las cuentas de las Comunidades Autónomas y del gobierno central.
Patricia Flores debería dedicarse a otra cosa. A calcular el número
de ratas, o de gatos o perros callejeros que hay en Madrid, o a meditar
sobre el coste de los móviles de los políticos a cargo de los
contribuyentes y los supuestos beneficios que les reportan a éstos, pero
a la política no. Para ser político en España sólo hace falta una cosa:
caerle bien al que manda. El que paga, que es el ciudadano, no cuenta
para nada. Llegado el caso, se le mandan cuatro eslóganes, se le cuentan
cinco cuentos y se le pide el voto.
Si todas las enfermedades que tuviera que atender la Sanidad pública
fueran constipados y similares, no tendría sentido la propia Sanidad
pública, que se justifica precisamente por la existencia de esos casos
imposibles de atender por la mayoría de los bolsillos particulares. ¿Qué pretenderá hacer esa señora con los enfermos crónicos? Mejor no hacerle esa pregunta, no vaya a ser que estropee más la cosa.
La pregunta, no obstante, está ahí. ¿Qué harían los enfermos crónicos si el sistema no los atendiera?.
La cuestión es que nuestros políticos nos piden el voto, muchos se lo
dan, y cuando lo tienen, los políticos que ganan se lo gastan todo. No
hay más que ver las cuentas. Y luego no hay dinero para atender a los
enfermos.

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